Wie ich Weine empfinde
Sep 18, 2009
Ana de la Rubia in Weinblog

Einen guten Wein zu machen ist nicht leicht. Selbst wenn die besten Bedingungen vorhanden sind: hohe Bodenqualität, Klima, Lese zur richtigen Zeit, ausgewogene Coupage (eine oder mehrere Traubensorten), Reifeprozess in den Fässern etc. ... Das alles reicht nicht aus für DEN perfekten Wein.

Die Begründung ist einfach: Wie der Wein mundet, hängt häufig von der Stimmung der Person ab, die ihn trinkt – und es gibt nichts Subjektiveres als das. Dazu kommt, dass keine Flasche gleich wie die andere ist, obwohl sie zum gleichen Jahrgang, zur gleichen Marke oder Region zählt. Wein entwickelt sich in der Flasche stets weiter bis diese geöffnet wird.
Für mich sind Weine wie Menschen; jeder hat etwas Besonderes, das ihn von anderen unterscheidet. Wiederum ist es so, dass Sie den gleichen Menschen, je nach Lebenslage in der Sie sich befinden, mal so und mal so empfinden.

Das Schöne ist, dass Sie diese Empfindungen je nach Stimmung und Erfahrung unterschiedlich interpretieren, verstehen und genießen können.

Eigentlich will ich damit einfach sagen, dass ich die Weine, die ich für die Degustationen aussuche, einzigartig finde und das muss nicht heißen, dass sie es auch für Sie sein müssen.

Denken Sie daran, dass wenn Sie einen Wein zum ersten Mal probieren, handelt es sich um einen einzigartigen Moment.

Los geht’s! Auf zu neuen Genüssen!

ORIGINALVERSION:

Hacer un buen vino es algo realmente difícil. Se pueden dar las mejores condiciones posibles: calidad del suelo, edad de la parra, condiciones climáticas, proceso de maduración, recogida en el momento óptimo, coupage equilibrado, maduración en barrica, etc… todo lo que os podáis imaginar; pero aún así no existe un vino perfecto. La razón es simplemente que las sensaciones que transmite un vino dependen del estado de  ánimo del que lo bebe, y no puede haber nada más subjetivo que eso. De igual manera no hay dos botellas iguales, aunque pertenezcan a la misma añada, marca o región, ya que el vino nunca deja de desarrollarse dentro de la botella hasta que es abierto.

Por eso para mí, los vinos son como las personas, cada una posee algo que la hace especial y diferente a las demás, nunca hay dos iguales, y la misma según en el momento de la vida en que la encuentras podrá ofrecerte sensaciones diferentes y lo más importante, tú podrás según tu estado de ánimo o desarrollo, interpretar, entender y disfrutar dichas sensaciones.

En fin, que todo esto os lo cuento para que tengáis en cuenta que los vinos de mis catas a mí me parecen especiales, pero que no por ello, lo tienen que ser para vosotros.

 Recordad que la primera vez que se prueba un vino desconocido es una ocasión irrepetible. Así que, lanzaros a descubrir nuevas sensaciones!

 

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